Slow travel
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Slow travel

¿Qué es slow travel? de qué se trata. La traducción más literal a nuestro idioma sería viaje lento. Es un concepto que nació como respuesta a los viajes maratónicos y de la mano de la filosfía del slow life o vida lenta. Una buena traducción sería: Viajar sin prisa.

¿Por qué nace el slow travel?

Históricamente existe la idea de que en un viaje hay que conocer la mayor cantidad de cosas posibles. Se entiende por conocer estar en un lugar y sacar fotos. Es así que en un viaje de 15 días uno está en 15 ciudades, arma 15 veces el equipaje, sube 30 veces a un colectivo y termina muerto. Ese concepto de lo que es conocer ha llevado a muchísimas personas a volver super cansadas de los viajes y más estresadas de lo que fueron.

Slow travel
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Además, la preparación del viaje también puede hacerse de manera lenta o de la manera clásica. Muchas veces armamos la valijas justo el mismo día en que salimos, con el consiguiente stress y que además cuando salimos, vamos pensando en que nos estamos olvidando de algo. Además cargamos con mil cosas que no vamos a usar y que nos van a molestar todo el viaje.

En contra posición a esta forma de viajar es que nace el movimiento slow travel, tomando la filosofía que nació con el slow food en el año 1986 con las premisas de defender una buena alimentación, los placeres de la mesa y un ritmo de vida «slow». Esto es fácilmente extrapolable al viajar.

Viajar sin prisa

Tomando como base al slow food, es sencillo definir los parámetros del slow travel. La idea principal es hacer todo lento, de manera de poder disfrutar de cada momento. Y cuando se dice lento, no significa perder el avión, sino llevar adelante un viaje que no requiera de correr de un lugar a otro.

Tomarse el tiempo para contemplar el paisaje sentado en un café o una plaza, poder sumergirse y empaparse de la cultura de cada lugar y por sobre todas las cosas, conocer de verdad los lugares.

Viajar de esta manera requiere de un cambio de actitud, pero vale la pena, porque a la vuelta de un viaje va a ser muy difícil tener esa sensación de que vimos mucho pero no conocimos nada. Cuando volvamos de un viaje sin prisa, tendremos la sensación de haber conocido realmente un lugar. Aunque esto signifique saber todo lo que nos quedó sin conocer.

Cómo viajar lento

Primero que nada es muy difícil hacerlo en un tour organizado que visita muchas ciudades en pocos días. Así que lo ideal es viajar por su propia cuenta. Sé que no siempre se puede y que aveces es poco práctico y anti-económico si se quiere viajar con el concepto de estar en muchos lugares en poco tiempo. Es así que lo ideal es viajar por cuenta propia, o en un tour slow travel.

Programar bien los horarios de los transportes, que no sean ni muy tarde ni muy temprano, para evitar madrugar y andar en horarios peligrosos. De esta forma bajamos el nivel de stress que supone llegar o irse de algún lugar.

Elegir las ciudades o destinos, en los que podamos estar como mínimo 3 noches, esto también es variable en función del tipo de destino y sus características. No es lo mismo Roma que Cataratas del Iguazú, Roma es una ciudad enorme con innumerables atractivos, mientras Iguazú tiene una atracción principal única, por lo que se puede hacer en menos tiempo.

Elegir los lugares de hospedaje con el concepto de poder volver siempre que uno quiera para descansar. Y no tener que estar horas y horas sin lugar para recuperar fuerzas.

Otra cuestión necesaria es la de informarse y estudiar mucho sobre el destino, o contratar un guía local que es lo más fácil. Esto es fundamental para poder lograr una inmersión cultural más completa. Podrá conocer cosas que nunca imaginó. Muchas veces los taxistas pueden ofrecerse para esta tarea, pero de ser posible elegir un guía profesional. Puede leerse un ejemplo propio de un viaje que realicé hace tiempo.

Hay muchas técnicas para viajar más tranquilo y con menos stress, pero eso es para otro artículo, aquí solo quería hacer una introducción a esta forma de viajar.

No imponerse un programa estricto, dejar que fluya es una de las claves para sorprenderse. Siempre dejar algún tiempo sin planificar. Seguro que surge algo que ni esperabas.  Es muy sabia esa frase que dice que lo importante no es el destino sino el camino que se recorre para llegar.

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