48 horas en Jordania

48 horas en Jordania

Llegamos a Amman (Capital de Jordania) en un vuelo de Egypt Air ya que veniamos de Egipto. En el mismo aeropuerto tramitamos la visa. Desde allí tomamos un taxi hasta un hotel que habíamos visto en una guía. Nunca nos imaginamos que solo estaríamos 48 horas en Jordania.

Amman

Estábamos muy cansados así que nos tiramos a descansar. Luego de eso salimos a caminar. Sin querer llegamos al centro de la ciudad, allí comimos algo en un local de la calle y fuimos a comprar boletos para el día siguiente ir a Petra. Lo hicimos con la compañía Jet Bus.

Cuando salimos de la oficina, nos encontramos con un taxista que nos ofreció excursiones. Llegamos a un acuerdo por el cual no llevaba al Mar Muerto previo pasar por el hotel para cambiarnos.

El Mar Muerto

Es así que esa misma tarde conocimos el famoso Mar Muerto. Más que un mar es un gran lago sin salida al mar, en el cual debido a la evaporación se concentran las sales del agua desde hace milenios.

El taxista nos recomendó un balneario (Amman Tourist Beach), por el mismo se accedía al mar, pero además tenía instalaciones muy lindas con piletas de agua dulce. El clima es muy caluroso por lo que todo eso fue agradecido.

Meterse al mar es algo que hay que hacer. El alto contenido de sal aumenta tanto la densidad del agua que evita que uno se hunda. Es así que uno puede practicar las poses más extrañas que no se hundirá. El ingreso al agua es por entre medio de costras de sal, al menos en el sector que estábamos no había playas.

Al frente, en la otra orilla se puede ver Israel y Cisjordania. Aquí vimos como las mujeres musulmanas se metían al mar literalmente vestidas. Pasamos toda la tarde en el parador y en un momento un nenito vino corriendo a abrazarme, se ve que me había confundido con un familiar, ¡se pegó un susto bárbaro!

Durante la tarde al lado de la pileta, decidimos después de charlar, que como no nos había gustado mucho Amman, al día siguiente compraríamos un pasaje para irnos a Siria.

Pérdida de sabor

El asunto con Jordania es que, en mi opinión, ha perdido su identidad. Entonces salvando las distancias, uno no sabe si está en un país árabe o en algún otro lado. Es como muy aséptica.

No es fea, ni sucia ni desprolija pero no nos resultó atractiva como para pasar unos días. Pero decidimos estar solo 48 horas en Jordania.

Es así que esa noche volvimos al hotel, estábamos tan cansados que fuimos a un supermercado que había cerca y compramos algo para picar, ni cenamos.

Petra

Al día siguiente temprano en la mañana partimos hacia Petra, el motivo principal de nuestro viaje a Jordania. El colectivo regular nos llevaba y nos traía. Después de un par de horas llegamos al destino.  Durante el viaje nos hicimos amigos de un chico alemán con quien recorrimos las ruinas.

A la entrada a Petra te dan la posibilidad de que te lleve un carrito tirado por animales o de ir caminando. Esto es así porque se ingresa a la ciudad por un estrecho camino que discurre por una quebrada, y tiene un par de cientos de metros lo que sumado al calor lo hace un trayecto importante. Pero no tuvimos problema en hacerlo caminando.

Sik de acceso a Petra.
Siq de acceso a Petra.

Lo más espectacular para mí, es como se descubre a la salida del Siq (pasillo natural en la roca) el Tesoro de Petra, que es el famoso templo tallado en la roca. Sí, es el que sale en la película de Indiana Jones y la Última Cruzada.

Allí hay gente alquilando camellos, vendiendo suvenires y agua fresca. Si bien es imponente, al ingresar al Tesoro de Petra, vemos que el interior es muy pequeño, es pura fachada, ¡no hay ningún pasadizo secreto que lleve al Santo Grial! Pasamos todo el día explorando las ruinas abandonadas, ya que hay muchos otros edificios tallados en la roca.

Llegando a Petra.

Hacía mucho calor y el sol partía la tierra, eso no ayudaba mucho, pero bueno, estábamos en el medio del desierto.

En su momento Petra fue una ciudad muy importante, tenía un sofisticado sistema de captación y distribución de agua que le permitía subsistir en una región tan difícil. La ciudad es de la época de los nabateos del siglo VII a.C y  en la Edad Media ya fue completamente abandonada. Luego fue redescubierta por los occidentales hasta principios del siglo XIX.

Desde entonces es el principal atractivo del país y atrae viajeros de todo el mundo.

Almorzamos en un lugar con mesas y sombra. Lo hicimos junto a nuestro compañero alemán que no había llevado nada de comer, un personaje.

Finalizando nuestras 48 horas en Jordania

Al final de la tarde volvimos al micro, que nos llevó a Amman. Por la mañana partiríamos a Siria, era nuestra última noche en Jordania donde estuvimos solo 48 hs.

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