Estambul no es Constantinopla

Estambul no es Constantinopla

Llegamos a Estambul en un vuelo de British Airways. Allí nos esperaba un transfer, ya que veníamos como parte de un tour. No paraba de sonar en mi cabeza esa canción que decía “Estambul no es Constantinopla”.

En el Cuerno de Oro

Estambul es una de las más espectaculares ciudades del mundo. Esta ubicada en el paso del Mediterráneo hacia el mar Negro sobre el estrecho del Bósforo, y sobre una entrada del mismo que se denomina Cuerno de ORo.

Es parte de la historia viva de nuestra cultura. Aquí cayó el imperio romano de oriente, marcando el fin de la edad media. Eso no es poca cosa.

Durante la historia fue muy codiciada, ya que era el portal entre Asia y Europa. Originalmente la ciudad nació del lado europeo, pero luego se fue extendiendo al lado asiático.

Si bien llegamos como parte de un tour, todo fue muy particular. Primero porque no había más participantes del mismo que mi mujer y yo. Segundo, la hotelería no era internacional sino más bien la hotelería que utilizaría un turco de clase media.

Las murallas de Constantinopla

Sus murallas la protegieron por cientos de años de las invasiones, hasta que las innovaciones tecnológicas las dejaron obsoletas. De todos modos en varios sectores aún perduran grandes trozos de la famosa y antigua muralla.

El transfer que era un auto, luego de hacernos chistes de mejicanos hasta que les explicamos de dónde éramos, nos dejó en un hotel ubicado en un barrio periférico muy lindo.  La zona se llama Taskasap y al menos en ese momento no era una zona turística y queda relativamente cerca del centro histórico.

El llamado a la oración

Esa tarde escuchamos el llamado a la oración, la verdad que para nosotros estos sonidos son realmente alucinantes, yo ya había estado otras veces en países árabes, pero mi mujer era la primera vez, por lo que este gran ruido la sorprendió.

Un atardecer dorado con el llamado a la oración de fondo es de las mejores introducciones a Estambul.

A la mañana siguiente 9:30 hs arrancamos a conocer la ciudad. Primero nos llevaron en auto hasta Taksim, que es la zona moderna de la ciudad. Por lo que si bien es linda, no nos llamó mucho la atención. Así que nos trasladamos al Palacio Topkapi.

El palacio Topkapi

El Topkapi es el palacio de los antiguos sultanes de Estambul. Es famoso porque en su interior conserva tesoros como la sala de las perlas y el tercer diamante más grande del mundo. El palacio debe su nombre a la traducción literal que es “Palacio de la Puerta de los Cañones” ya que está situado cerca de una puerta (antiguas entradas a la ciudad) con ese nombre.

Terminada la excursión en el palacio y luego de convencer al coordinador del mini grupo de que no queríamos comprar nada de cuero (es una de las compras típicas de Turquía), nos dirigimos al Gran Bazar.

El Gran Bazar

El Gran Bazar es increíble, por lo grande y lo ecléctico de sus tiendas. Si bien la mayoría de negocios son de cosas podríamos decir artesanales, hay de todo y para todos.

Así que anduvimos dando vueltas sin preocuparnos mucho por donde andábamos ya que en todas direcciones el Gran Bazar es fantástico.

La forma en las que nos movimos por Estambul fue por medio de los grandes tranvías que cruzan la ciudad. Así que comprábamos jetones, que eran los billetes sencillos para usar el servicio.

Estos tranvías generalmente estaban llenos de gente, hacía calor y no tenían climatización por lo que había aromas muy fuertes en su interior.

Es así que por la mañana munidos de nuestros jetones nos dirigimos sin paradas hasta Eminonu que es el barrio histórico. Nos bajamos al lado del Bósforo, desde allí nos dirigimos al Bazar Egipcio.

El Bósforo

El Bazar Egipcio es conocido también como el Bazar de las Especias, se imaginarán porque. Es distinto al Gran Bazar ya que es un único edificio y por supuesto de un tamaño muchísimo menor. De todos modos es un muy buen paseo ya que la cantidad de aromas que hay en la cercanía, como así también las palomas y gaviotas le dan un aire muy pintoresco. Aparte queda ubicado en un sector muy vistoso de la ciudad ya que queda sobre el Cuerno de Oro y del otro lado está la zona de Gálata (una antigua colonia Genovesa).

En esa zona hay barcos en los cuales se puede comer y también usar como medio de transporte.

La mezquita Nueva

Además en esa zona también visitamos la Mezquita Nueva, que fue inaugurada en el año 1665 y también le dicen la Mezquita de la Madre del Sultán. Para ingresar a la mezquita las mujeres se deben tapar el cabello y todos deben entrar descalzos. Entrar a un templo es siempre una experiencia y sobre todo si es de otra religión. Esta era la primera vez que mi mujer entraba a una mezquita.

Luego de salir de la mezquita, empezamos a caminar por detrás del Bazar Egipcio para empezar a subir la loma que lleva al centro histórico. Es una zona llena de negocios, que rodea al Gran Bazar, así que estuvo muy buena la caminata. Calles pequeñas, luminosas y llenas de vida siempre dan buenas sensaciones.

La cisterna de Justiniano

Finalmente después de dar barias vueltas fuimos a la famosa cisterna de Justiniano I. En mi caso era una asignatura pendiente ya que la vez anterior que había estado en Estambul no había entrado.

En mi opinión es un imprescindible de la ciudad. Su arquitectura es casi religiosa, sus 336 columnas fueron recicladas de edificios más antiguos, a parte el juego de luces en la oscuridad hacen que sea un lugar con un aura muy especial. La acústica, le goteo del agua, todo conspira para darle un aire solemne al lugar. Por algo también le llaman la Cisterna Basílica.

Si vieron la película Inferno (o leyeron el libro), esta es la cisterna en la que está puesta la bomba, una edificación del año 565. Historia y ficción.

Santa Sofía

Ninguna visita a Estambul está completa sin visitar Santa Sofía. Así que después de almorzar en Mc Donalds allá fuimos. Santa Sofía es actualmente un monumento histórico, no es un templo religioso.

Originalmente fue una iglesia cristiana. Una maravilla arquitectónica que luego de la caída de Constantinopla influiría de manera determinante en la arquitectura islámica.  De hecho hoy en día uno podría pensar que esta antigua iglesia es una construcción islámica. Pero no, es bizantina.

Santa Sofía está adornada con mosaicos bizantinos, pero también conserva los nombres de los grandes personajes del Islam. Es diríamos sincretismo religioso en el plano decorativo. Pero los años han amalgamado de manera espléndida estos dos estilos decorativos.

La mezquita Azul

Finalmente visitamos la Mezquita Azul, que es la más grande de la ciudad. Es la que más minaretes tiene, que son las torres desde donde se llama a la oración. Aparte es enorme en su interior. Todo alfombrado.

El último día nos dedicamos a pasear. Tomamos un barco local con el que paseamos por el Bósforo y la pasamos muy relajados. Seguimos probando la comida turca, tanto la callejera como la servida en restaurant. La gastronomía no debe estar ausente en un viaje a Estambul.

Deja una respuesta