De Córdoba a La Paz por tierra
Desde La Paz a Cuzco en colectivo

De Córdoba a La Paz por tierra

Siempre hay un viaje que es imborrable, puede ser o porque es el primero o por que es espectacular, o una combinación de ambas cosas, De Córdoba a La Paz por tierra, fue el inicio de uno de esos viajes.

Otra opción es que sea porque cada viaje es único. Este viaje por tierra a Machu Picchu tiene todos los condimentos para ser inolvidable.

DE Córdoba a La Paz, parada.
En una parada en la Ruta a Santa Cruz.

Llegar a Machupichu por tierra desde Córdoba

El principal objetivo de este viaje era conocer las ruinas de Machu Picchu. El viajes que hicimos con mi amigo Lucas cuando teníamos 19 años por Bolivia y Perú fue sin dudas emblemático por varios motivos.

Este fue el primer viaje que hice sin ningún familiar ni adulto a cargo. Eso ya supone una sensación de libertad indescriptible para cualquier persona y más para a quien siempre le gustó la idea de viajar. Visto a la luz del tiempo, hoy me parecería medio peligroso que dos chicos se lancen a hacer este tipo de viaje. Recorrimos 6300 km en casi 21 días.

Hasta ahora nunca más volví a hacer un viaje de mochilero, este fue el primero y el único. La forma en que viajamos fue diseñada en base a relatos de otros viajeros y teniendo en cuenta nuestra economía. En en el verano del año 2000, en Argentina aun existía la convertibilidad, es decir un peso un dolar. Hicimos todo el viaje sin tomar ningún avión, saliendo desde Córdoba y gastando aproximadamente u$d 400 en todo el viaje cada uno. Claramente otros tiempos.

Córdoba-Pocitos

Salimos de la terminal de Córdoba, mi mamá nos fue a despedir. Subimos a un colectivo que había averiguado Lucas.

El colectivo hacía el trayecto Córdoba-Pocitos (pasaron muchos años hasta que me enteré que Pocitos en realidad el la localidad de Salvador Mazza). Es así que salimos para Salta. Del lado boliviano la localidad también se llama Pocitos, pero ahora sé que su nombre formal es Yacuiba.

El pasaje del colectivo debe de haber tenido no más de 10 pasajeros, iba prácticamente vacío. Viajaban además 4 chicos con los que nos hicimos amigos y haríamos gran parte del viaje.

Es así que a la mañana siguiente, estábamos en Pocitos.  Nos bajamos del micro, cargamos las mochilas (cargadas de muchas cosas innecesarias) super pesadas que llevábamos y nos dirigimos al puesto de migraciones. Pasamos rápidamente y cruzamos el puente que separa Bolivia de Argentina.

Ahí comenzó el Shock cultural. Del otro lado nadie nos paró ni controló. Solamente nos abordó un uniformado para vendernos un bono contribución. Es así que seguimos caminando hasta encontrar un taxi que nos llevó a Yacuiba.

Córdoba a La Paz por tierra
Cartel para los pasajeros que llegan al parador.

Yacuiba-Santa Cruz

Una vez en Yacuiba nos hicimos amigos de estos 4 chicos que iban de Córdoba a La Paz, pasando por Santa Cruz, nosotros teníamos el plan de ir a Potosí, pero por más que se planifique hasta el detalle, hay que acostumbrarse a la idea que planificar solo sirve para tener una idea de qué queremos hacer. Más allá de eso, cualquier plan puede durar lo que tarde en llegar el primer cambio de planes. Tal vez el shock cultural nos hizo decantar por viajar con un grupo más grande.

Luego de comprar el pasaje, nos dimos cuenta de que no teníamos sellado el ingreso al país. Así que nos tomamos otro taxi para volver a Pocitos al puesto de control boliviano. Y claro, cuando habíamos cruzado el puente, habíamos pasado por ese lugar pero no le habíamos prestado atención, así que entramos nos sellaron los pasaportes y volvimos a la terminal.

Colectivo en Bolivia
Los colectivos viajaban con mucha gente que no tenía asiento.

Ahí nos daríamos cuenta de que los colectivos no tenían horario de salida, salían cuando se llenaban. En esa época Bolivia prácticamente no tenía rutas asfaltadas, así que el camino de casi 600 km se hacía por camino de tierra. Sumándole que en tampoco había puentes carreteros, por lo que en para cruzar los ríos se utilizaban los mismo puentes del ferrocarril. Y por la velocidad a la que cruzábamos esos largos puentes me parece que no estaban en desuso ferroviario.

Es así que después de un viaje interminable, paradas varias y un paisaje espectacular, llegamos muy tarde en la noche a Santa Cruz.

En Santa Cruz, conseguimos habitaciones en una pensión. Comimos por primera vez sentados en una fonda cercana. Y descubrimos que el arroz estaba presente en todas las comidas. Cuando volvimos a la habitación cerramos muy bien las ventanas ya que había muchas ratas en los techos colindantes.

No nos quedamos ni un día en Santa Cruz, de allí tomamos un colectivo a Cochabamba. Nuestro objetivo se había vuelto llegar cuanto antes de Córdoba a La Paz.

Santa Cruz – Cochabamba – La Paz

Esta parte del viaje siguió de la forma más rápida que pudimos. Viajeros relámpago, hasta ese momento era todo lo contrario a un viaje tranquilo. Llegamos a la terminal de colectivos de Cochabamba a la noche. Nuestro objetivo se había vuelto solo llegar de Córdoba a La Paz.

Compramos pasaje para La Paz y nos fuimos comer en la misma terminal. Esta vez casi perdimos el colectivo, porque como estaba todo el pasaje pago, el colectivo salió antes de la hora prevista. Es así que lo tuvimos que correr por las plataformas y lo alcanzamos antes de que salga a la ruta. Allí los choferes nos obligaron a comprar un asiento extra que quedaba vacío, ya que llevábamos nuestras mochilas con nosotros y no en la bodega.

A la mañana siguiente ya estábamos en La Paz. Ahí entendí que lo de la puna era verdad, no podíamos ni caminar, las mochilas nos pesaban como una montaña y la cabeza se me partía. De alguna manera coneguimos lugar en un hostel a media cuadra de la plaza central. Nos quedamos quietos por primera vez en días, luego de viajara por caminos de ripio, en colectivos muy extraños.

La tripulación de los colectivos llevaba herramientas para arreglar el camino. Palas y picos. Además el conductor y ellos iban en un compartimento separado, y parecía que iban todos de fiesta. No sé si no iban tomando alcohol.  Nosotros íbamos todos juntos al fondo. Y si bien no viajamos nunca con animales adentro del colectivo, éramos un montón de personas, ya que por cada haciento a veces había hasta 4 personas entre adultos y menores. Calor humano. Por suerte Lucas llevaba un Lisoform (desodorante anti-bacterial) que usábamos al subir al colectivo.

Córdoba a La Paz por tierra
Vista del palacio de gobierno de Bolivia. (La Paz)

Finalmente después de toda la noche llegamos de Córdoba a La Paz.

En La Paz, estuvimos un par de días hasta que nos aclimatamos. Además conocimos más gente, con quienes seguimos viaje al lago Tiqui Taca, en nuestra travesía a Machu Picchu Pero eso es para otra entrada del blog.

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